La realidad suele ser tan fea, tan cruda y tan desagradable que si encima te dicen que va a estar aumentada se te ponen, a priori, los pelos de punta. Hay que reconocerlo, el término es poco sugerente, no está dotado de la lírica o el glamour que puedan tener expresiones similares como realidad inventada, realidad soñada o incluso realidad virtual. Pero no deja de tener su miga.
La realidad aumentada más o menos consiste en que el mundo real se introduce en el digital y una vez dentro de éste puedes volver a sacarlo cuando quieras para ampliarlo, verlo mejor, examinarlo bien, probarlo o incluso manipularlo y –muy importante o eso parece- comprarlo.
No estoy divagando ni alucinando, sino hablando de tecnología, de web y de marketing. De hecho, la definición se acuñó ya hace casi veinte años y desde entonces los sistemas de realidad aumentada están en continuo desarrollo hasta el punto de que poco falta –o nada ya- para que se incorporen como elemento cotidiano a nuestra vida (ahí está Wikipedia para empezar a leer del asunto si es que interesa). La consola de juegos Wii y otras similares podrían considerarse el caso más popular, aunque las aplicaciones de esta realidad aumentada son tan variadas que pueden llegar a ser infinitas y, desde luego, no por fuerza lúdicas (proyectos educativos, cirugía, arquitectura…).
La realidad aumentada ya está ahí. A través del móvil puedes ir probando qué muebles te gustan para tu casa y dar la orden de compra a continuación. IKEA ya tiene una aplicación con la cual los clientes sólo tienen que imprimir un marcador, ponerlo en algún lugar vacío de la casa y después enfocarlo con la cámara del Iphone para ensayar el resultado del mueble en una vista de 360 grados.
Si lo que buscas es un reloj, más o menos lo mismo. Eliges el modelo, imprimes una plantilla base, la recortas, la pones en la muñeca, la enfocas a tu webcam y en pantalla verás cómo te lucen los distintos modelos (http://www.tissot.ch/reality/). Con las gafas es aún más fácil, te colocas frente a tu webcam y te las vas probando a ver cuál te favorece más (http://www.ray-ban.com/spain/science/virtual-mirror). Y de ahí para adelante. Si quieres explorar una ciudad palmo a palmo sin dar ni un paso para eso está Google. Puede que te lleves la sorpresa de ver a tu vecino saliendo de portal si es que no eres tú mismo.
Al hablar de esto, a mí lo que me gustaría es que sacasen una aplicación para probar a Geoge Clooney. Aunque sólo fuera para tomarnos juntos un café. Pero, desgraciadamente, acabo como empecé: esto no deja de ser realidad y, como tal, la realidad es dura y cruel. Así que me parece que de momento lo de Clooney y mío no va a poder ser.

